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Victor Bout: Crónica final

22-11-2010
Por Daniel Estulin

http://www.danielestulin.com/2010/11/22/

El texto que salió en la Cronica de El Mundo, por falta de espacio, se vio reducido de 3500 palabras a 2000. Casi la mitad. Os adjunto el texto mío original, antes de los cambios. Desde el Mundo, me aseguran que lo de “?” interrogatorio, ha sido un despiste. Una putada de despiste.

Victor Bout: Crónica final Bout in Court

Ayer, en EEUU, en el programa más visto del país, 60 minutes de CBS, salió un reportaje estrella sobre Victor BOUT, “el hombre más peligroso del mundo.” Entrevistaron a los dos tipos que pusieron en marcha la operación. Entrevistaron también al periodista Douglas Farah, autor de mercader de la Muerte, libro mentira sobre BOUT. Como demuestro en mi nuevo libro, este tipo Farah, ex corresponsal de Washington Post en África occidental (despedido por mentir y robar) invento todas las pruebas contra Bout. Además, mintió dos veces en el Congreso americano sobre el caso, lo que le debería de servir con 10 años en la cárcel. El director general del programa, llevaba meses intercambiando los emails conmigo, acerca del tema de la entrevista. Se llama Bob Anderson, y este tipo sabía que el máximo experto del mundo en el caso Bout soy yo. Y, aún así, prefirió mentir en el programa diciendo que nadie sabe más que Farah sobre Bout. Ya lo he dicho, Bout es un peón. Rusia es el juego final. Necesitan deshacerse de Rusia para crear su Empresa Mundial SA.

Otra cosa de gran interés. Tengo TODOS LOS INFORMES DE LA ONU acerca del caso Bout. Los informes y los borradores que supuestamente hablaban de Mercader de la Muerte. Salvo que NI UNO DE LOS INFORMES originales tenían el nombre de BOUT. Es decir, lo añadieron a posteriorí, para crear un personaje malo, malísimo de la película de Nicolas Cage. El inspector corrupto responsable de eso se llama Johan Peleman.

Como postre, os adjunto los informes de la DEA y gobierno americano sobre Bout. Informes en inglés, que sin embargo demuestran que todo lo que cuentan es una gran mentira basada en humo y espejos.

Daniel Estulin

El 8 de Marzo del 2008 más de 800 representantes de medios de comunicación de todos los rincones del planeta se trasladaron a Bangkok para ser testigos de la primera comparecencia ante los tribunales de Víctor Bout, descrito por el gobierno estadounidense como EL MERCADER DE LA MUERTE — el peor, el más traicionero, cruel y peligroso mercader ilegal de armas que jamás haya pisado la Tierra. Solamente la presencia de Osama Bin Laden en un juzgado garantizaría mayor circo mediático. Custodiado por más de 20 comandos tailandeses dentro del recinto, mientras que el edificio del juzgado tailandés quedaba vigilado en el exterior por 200 oficiales de fuerzas especiales. Su entrada en la sala, con grilletes y pesadas cadenas en las piernas fue el resultado de una caza de 15 años de duración por parte de la Interpol, DEA, CIA, M16, Mossad e Intelgencia francesa.

La carrera de Bout como transportador aéreo de cargamento comenzó en 1991, simultáneamente con el derrumbe de la Unión Soviética. A finales de los años 90, Bout llego a controlar más del 90% del negocio de cargamento africano, llevando gladiolos desde Sudáfrica a Dubai, tropas de las Naciones Unidas a Timor de Este, soldados franceses a Ruanda, avestruces desde Sudáfrica a Arabia Saudita, elefantes desde Sudáfrica a Angola y armas al líder legendario de la Alianza Norte Ahmed Shah Massoud. Ahora se le acusa de terrorismo nuclear y proporcionar armas nucleares a las FARC de Colombia, a Al-Qaeda, a los Talibán, a los dictadores africanos y a los terroristas del sureste asiático.

La historia de Bout comprende dos décadas y alegadamente conecta entre sí traficantes de armas, contrabandistas de diamantes, agencias de inteligencia, organizaciones terroristas como Al-Qaeda, FARC, Hamas y Hezbollah, intereses petrolíferos de Texas, oficiales de gobierno de alto rango estadounidenses, mafiosos Ruso-Israelíes, fundamentalistas musulmanes, operaciones clandestinas y gobiernos de Estados Unidos y Rusia… siendo Bout el epicentro del revuelo.

Victor Bout: Crónica final r2 BIG

Escuché hablar de un hombre llamado Víctor Bout por primera vez en el año 1995, en Zaire, país desde entonces cínicamente rebautizado como República Democrática del Congo. Estaba investigando el papel de Hezbollah en el negocio de contrabando de diamantes sobre territorio africano — una tarea nada fácil si se tiene en cuenta que viajaba solo y mis pertenencias consistían en una cámara Canon, pasaportes falsos brasileños y uruguayos, una mochila, un lote de sentido común, $6000 en efectivo y una automática MAC10 con cinco recámaras extra. Me encontraba en una pequeña posada en Mbuji Mai pasando la noche cuando el dueño me escuchó hablar ruso por mi teléfono satélite.

“Bu…Bu” dijo, apuntándome con el dedo.

“¿El qué?” pregunté.

“Bu, Bu” repitió.

“Bu” quería decir Bout, o bien Víctor Bout, el más mortífero mercader de armas de la historia, si hemos de creer a la prensa corporativa de los Estados Unidos. Desde Sudáfrica a Kenia, desde Zaire a Uganda y más allá, su nombre pasaba de boca en boca. Desconocido para el resto del mundo el continente africano supo de él a principios de los 90 cuando compró su primer Antonov de segunda mano por el precio de un Mercedes 500. Seis años después Bout manejaría el 90% del negocio de cargamento en África, prestando sus servicios a más de medio billón de personas en 32 países.

Hasta su encierro en Bangkok no nos habíamos visto nunca cara a cara pero en más de una ocasión, especialmente en mis viajes por África a finales del 1996, estuvimos a punto de coincidir, habiendo él haber marchado hace nada o yo haber perdido el avión en el cual se encontraba él.

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La ocasión para adentrarme a fondo en su historia tenía que darse en Tailandia, en Bangkok, en Klong Prem, lugar penitenciario de seguridad máxima. Necesitaba hablar con el legendario “Bu” apodado Mercader de la Muerte en el retrato Hollywoodiense “El Mercader de la Muerte” personificado por Nicholas Cage. Si hemos de creer a la propaganda oficial, su nombre se susurraba a puertas cerradas en ambientes turbios desde Nigeria a Liberia, desde los Emiratos Unidos Árabes a Afganistán.

El taxi se desvió de la ruta principal del aeropuerto y tras un desagradable recorrido sobre un camino de hierbajos atravesó con lentitud dos puentes sobre una fosa de pantanos. El cielo parecía un velo de azul profundo. Un malhumorado sol naranja se presionaba al fondo contra el horizonte brumoso. Tuberías de cuarenta y cinco centímetros ondulando hacia el exterior de las paredes de la prisión bombeaban agua grumosa de color marrón a los canales circundantes. Así se mostraba KlongPrem, el peor y más peligroso centro penitenciario del sureste asiático, una bulliciosa miniatura de ciudad que albergaba 18,000 prisioneros, dividida en seis edificios y subdividida en doce secciones. Cada celda, un dormitorio enjaulado de 100 metros, en ella 150 personas atadas al suelo mediante cadenas que duermen juntas en el suelo sobre cartones.

Rellené un formulario de visitante, entregué mi pasaporte a un guardia de facciones fláccidas con una mano enfundada en un guante de lana y esperé. Entre la cacofonía de ruidos me sentía agudamente consciente de que en unos instantes tendría ante mí al hombre que el gobierno estadounidense consideraba, tras Osama Bin Laden, como el criminal de peor calaña del planeta. Tras dos semanas en Tailandia, para lo cual invertí meses en planificación y preparación, tenía ahora cinco minutos para reconsiderar todas las alternativas una vez más.

Cada visita que no estaba arreglada a través de la embajada, iba acompañada por una aplicación de visita.

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El viento metálico que un aire acondicionado generaba en la sala repleta de gente no lograba enfriar una cabeza entusiasmada con la anticipación del encuentro, el miedo al fracaso y la frustración acumulada. Demasiado había en juego para esta entrevista. Me hallaba en los instantes inmediatamente anteriores a mi primer contacto con el prisionero de la sección 6, celda 681, el hombre considerado por el gobierno de los Estados Unidos como dueño del IQ más alto del mundo, el más fecundo comerciante de armas del planeta — Víctor Anatolievich Bout.

Para pasar el rato repasé todo lo que sabía acerca de él. Me quedaba claro que no era ningún tonto. Seguramente había sido consciente que en este juego todo el mundo, desde alguien como él hasta el Presidente de los Estados Unidos era un peón y se podía descartar en un momento dado, para pasar a ser moneda de intercambio en esta mortal e interminable partida. ¿Podía ser la acusación del Mercader de la Muerte una tapadera para algo que otros intentaban ocultar? Si Bout cubría los actos de terceros entonces seguramente había sido testigo de las conexiones peligrosas de algunos participantes de peso. ¿Era éste el motivo por el cual el gobierno ruso y estadounidense le quería quitar de en medio?

Para poder visitar a Victor en la cárcel, necesitaba la colaboración de la Embajada Rusa en Bangkok. Sin a carta de la embajada, yo tenia derecho de verle 20 minutos cada día. Con la carta de traductor, tenia derecho de quedarme todo el tiempo que hacia falta. Supuestamente yo iba de traductor de Ruso a ingles entre Victor y su abogado. En realidad, las 3horas diarias, me daba tiempo para hablar muchas cosas y entender mucho mejor el mundo complejo de BOUT.

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Mis pensamientos fueron interrumpidos por Alla Bout, mujer de Víctor Bout. “Acaban de traerlo ahora” dijo, “Tenemos veinte minutos”. Me adentré, tras ella, en un pequeño y apretado salón poblado por media docena de prisioneros tailandeses gesticulando vívidamente para comunicarse con sus seres queridos. Entre ellos Víctor Bout. Parecía más alto que un metro ochenta y cinco y delgado, de pelo castaño oscuro peinado estratégicamente de izquierda a derecha sobre su frente. Llevaba el uniforme arrugado y mal ajustado color naranja de la prisión y unos grilletes nuevos en los tobillos. Me hice un hueco lo más cerca que pude, esperando ansiosamente mi turno para hablarle, observando las facciones del hombre con cuya foto estaba ya más que familiarizado. Su desolada pero jovial expresión quedaba marcada por dos líneas profundamente incrustadas bajo los ojos; unos ojos que no daban a conocer fácilmente sus secretos. Se giró y fijó su mirada en mí. Yo asentí y luego agité una mano para iniciar de alguna manera la comunicación, tratando de parecer lo más despreocupado posible. A su vez él me sonrió como si se excusara y al mismo tiempo intentara protegerse.

“Víctor, mi nombre es Daniel Estulín” le grité. Víctor estaba apoyado contra el cristal tratando de descifrar lo que le estaba diciendo entre la cacofonía producida por otros prisioneros que al igual que él se acomodaban para intentar captar mejor los mensajes que les eran dirigidos.

“Sí, sé quién eres. He leído tu libro. Eres muy bueno.” me gritó en Ruso presionando su cara contra la pequeña apertura.

“Gracias” grité yo, también en Ruso. “¿Qué has hecho para que el gobierno americano esté tan interesado en tus actividades?”

Básicamente montar un buen negocio en África en los años 90.

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¿Y por eso te persigue el gobierno americano hace más de 15 años?

En 1991, cuando se deshizo la Unión Soviética yo trabajaba de traductor en la embajada rusa de Mozambique, antigua colonia portuguesa. Mi sueldo en dólares convertibles no llegaba a $10. Con este dinero no podía comprarme ni un café con leche en Moscú. Así que mi hermano y yo decidimos quedarnos en África pero buscando otras alternativas.

¿Por qué África?

Porque nos dimos cuenta en seguida que había un nicho por explorar en el mercado africano. Transporte de carga. Tanto a mí como a mi hermano Sergei nos encantaban los aviones. Entre 1991 y 1993 trabajamos como brokers, captando clientes con mercancía que a la vez buscaban aviones de transporte. Les alquilamos los aviones y cobramos la comisión. De esa forma pudimos ahorrar suficiente dinero para comprar nuestros dos primeros aviones de segunda mano en 1993.

Victor Bout: Crónica final Bout passport 1

¿De qué marca eran?

Los dos eran Antonov-24, los pudimos conseguir por $250,000 cada uno. Vamos, el precio de un Mercedes serie 500.

¿Llegásteis a tener más de 200 aviones como dice Lee Scott Wolosky, consejero de Seguridad Nacional del Presidente Clinton?

Ojalá. Llegamos a tener 28, con nuestros tres helicópteros Mi-8 incluídos. El resto eran Antonov-8, Antonov-12, Antonov-24, Antonov-32, Antonov-72, Ilushin-76.

Pues no entiendo. ¿Por qué el gobierno estadounidense y más tarde el británico, Naciones unidas e INTERPOL te querían vivo o muerto?

Mira, cuando pusimos en marcha nuestra empresa de aviación de transporte, el continente africano estaba ahogándose en sangre debido a una cantidad indecente de conflictos bélicos. De hecho, en 1993, 32 de los 52 países del continente negro estaban en guerra — local, regional, tribu contra tribu, con el telón de fondo de los recursos naturales. La mayoría de las empresas de transporte occidentales salieron de allí porque la idea de sufrir bajas de aviones simplemente no era un buen reclamo publicitario para hacer propaganda, sin hablar de los costes del seguro. Como consecuencia el continente entero, con mil millones de personas, se quedó sin suministro de comida, ropa, medicinas… Se quedaron solos. Lo vimos como una bendición de los cielos. Entramos con todas nuestras fuerzas y cubrimos todas las necesidades. Cuando los americanos decidieron volver a mediados de los años 90 se encontraron con que nosotros ya hacíamos todas las rutas. Ellos obviamente no podían permitirlo y pusieron en marcha un plan para eliminar nuestro nombre y cerrar nuestro negocio en África. Ten en cuenta que suministramos ropa, comida, flores, vendimos neveras, microondas. Transportamos cabras, elefantes, cebras, avestruces al 90% del territorio africano.

En los próximos seis meses fui viendo a Victor Bout cuatro veces por semana en visitas de tres horas de duración, pues así pude arreglarlo con la embajada rusa en Bangkok. Durante ese tiempo llegué a conocer a un Víctor Bout muy distinto de aquél que había estado estudiando meticulosamente en los artículos de los periódicos, entrevistas de YouTube e informes oficiales de los gobiernos, de la ONU y de Interpol. Encontré a un hombre que tenía miedo de lo que sabía, que ya tenía suficiente pero sin embargo se negaba a aceptar la derrota. Entre Agosto de 2009 y Febrero de 2010 nuestra relación se convirtió en amistad, pues con cada encuentro, cada anéctoda e historia de guerra la simpatía y la confianza crecía. Él era “Mercader de La Muerte” para el resto del mundo, un hombre que no había concedido una entrevista a un solo medio occidental en más de cinco años. Para mí llegó a ser “Vitia” en vez de Víctor como Paquito en caso de un Francisco más bien formal. Y entonces, un día, justo antes de Navidad, Víctor Anatolievich Bout estaba preparado para contar la verdadera historia y así separar los hechos reales de la ficción.

Víctor ¿tú vendías armas?

También tratábamos con armas, es cierto. Pero no las vendíamos. Solamente actuamos como empresa de transporte.

¿Lo consideras moralmente defendible?

Si yo soy el taxista y tú eres mi cliente y entras en mi coche con cocaína encima, queriendo venderla a terceros, yo no tengo la responsabilidad de cachearte para asegurarme de que eres alguien inofensivo que no pretende nada ilegal.

¿Qué porcentaje de tu negocio era de armamento?

Como mucho un 5 por ciento.

¿A quién se lo vendías?

Uno de mis clientes era Ahmed Shah Massoud, íntimo amigo y líder de Alianza del Norte que luchaba contra los Talibán. Le mataron los emisarios de Osama Bin Laden el 9 de Septiembre, año 2001. Era un verdadero líder de un movimiento heroico.

¿Qué líderes mundiales considerarás tener entre tus íntimos amigos?

Le tenía mucho cariño a Mobutuu Sese Seko, presidente de Zaire (ahora República Democrática del Congo) y a Jean-Pierre Bemba, vicepresidente del Congo.

Perdona pero ¿hablamos del mismo Bemba, acusado por el Tribunal Internacional de Justicia en la Haya de violaciones en masa, asesinatos y uso de niños soldado?

Bemba era íntimo amigo y te puedo decir que Bemba nunca daría órdenes de violar a nadie. Es otra de las mentiras que han inventado los medios de comunicación occidentales para el consumo masivo.

¿Y la venta de armas a los Talibán? ¿También es una invención de los medios occidentales? Varios informes de la ONU y el semanal alemán Der Spiegel te acusan de haber mantenido una relación de colaboración muy estrecha con los Talibán.

Eso es mentira. Según la ONU, yo había vendido 200 tanques rusos T-55 y T-62 a los talibán utilizando mis aviones de transporte. Con la OTAN en control del 97% territorio afgano, los tanques se han esfumado. ¿Dónde están? ¿Por qué ya no se habla de ellos?

¿Podríamos decir que existe la posibilidad de que tus aviones transportaran las armas sin tu conocimiento y sin tu autorización para destinatarios finales tipo Al Qaeda o los Talibán?

No podría excluirlo como posibilidad.

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Se especula que el gobierno ruso tiene mucho miedo ahora que el caso de extradición se ha perdido y estás a punto de ir a los Estados Unidos. ¿Qué secretos guarda Víctor Bout que pueden poner el jaque mate al gobierno de Medvedev y Putin?

No tengo ningún secreto relacionado con mi trabajo como transportista. Es cierto que en varias ocasiones el gobierno ruso utilizó mis aviones para transportar mercancía. Pero de allí a hablar de supuestos secretos que podrían perjudicar a Rusia… es absurdo.

En privado, personas del Departamento de Estado americano me comentaron que por encima de tus vínculos con el tráfico de armas lo que más le interesaría al gobierno americano es su relación con Igor Sechin, la mano derecha y el hombre fuerte de Putin dentro del Kremlin, dado que tú y Sechin trabajaban al mismo tiempo en Mozambique.

Mira, yo no conozco a Sechin y desde luego cuando yo trabajaba de traductor, Sechin no estaba en Mozambique sino en Angola y aunque fuera así nunca me encontré con él.

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Sechin era del KGB, ¿y tú?

No lo soy y nunca lo he sido. Yo soy ejército. Mi rango era teniente junior. A cambio de un curso intensivo de Portugués de un año y medio y dos años de servicio de traductor en Mozambique.

¿Cuántos idiomas hablas?

Portugués, ruso, inglés, castellano, Farsi (Persa), hindú, francés y varios dialectos locales africanos.

Según Whitney Schneidman, del Departamento de Estado Norteamericano, tu fortuna ronda los 6 mil millones de dólares. ¿Es posible ganar tanto transportando mercancía normal?

Mira, el acuerdo armamentístico más grande de todos los tiempos entre el BAE Systems británico y Al-Yammah Saudita era de 20 mil millones de dólares en armas y tardaron nueve años en completarse. ¿Cómo es posible que un individuo como yo obtenga seis mil millones de dólares en beneficios? De hecho, los tribunales tailandeses están de acuerdo conmigo en este punto. En su sentencia del 11 de agosto del 209 en el Tribunal de Primera Instancia los jueces dijeron que era difícil de imaginar incluso una fracción de tanto armamento disponible en el mundo.

¿Qué relación existe entre Víctor Bout y el grupo terrorista FARC?

Ninguna. Yo soy un hombre de negocios. No tengo ni he tenido nunca relación con ningún grupo terrorista ni tampoco hice negocios nunca con el gobierno americano puesto que los considero los exportadores más grandes del mundo del terrorismo internacional. Tengo principios.

Sin embargo Víctor Bout viaja a Bangkok para llegar a un acuerdo con las FARC en el Hotel Sofitel en Marzo del 2008 ¿no es así?

No, no es así. Yo vine a Bangkok porque mi socio, Andrew Smulian, me había negociado, según él, un acuerdo entre varios individuos interesados en comprar mis últimos dos aviones de transporte. Por eso vine.

Ahora resulta que los supuestos compradores de aviones eran agentes encubiertos de la DEA americana. ¿Cómo se explica eso?

Yo no sabía que eran agentes hasta que unos minutos después del inicio de la reunión me empezaron a provocar diciendo tonterías como por ejemplo ¿Cuántas SAMs nos vas a vender, Víctor? Yo me levanté para irme pero en ese momento entró un escuadrón de agentes de la DEA y Comandos Tailandeses y me llevaron.

Parece que este supuesto acuerdo con estos supuestos compradores dependía de tu confianza en Andrew Smulian. Tú no revisaste los contratos ni comprobaste que el negocio era real ¿Por qué?

Porque conozco a Andrew Smulian hace más de 20 años… y porque hasta que me traicionó era mi íntimo amigo.

Hubo un momento durante la comparecencia de Bout de Febrero del 2010 en el cual me moví hasta la primera fila y me senté junto a él. Hizo un gesto con la cabeza para señalar que se daba cuenta de mi presencia. Pasaron unos segundos y ninguno de los dos dijo nada, luego yo me incliné hacia él y susurré “Víctor, ¿si tuvieras un deseo en estos momentos cuál sería?” Hubo un silencio muy largo. “Mi hogar”. Todos los vestigios de una sonrisa abandonaron sus labios. Cerró los ojos. Cómo deseaba el olvido, el refugio temporal, tan sólo para desahogar su sufrimiento y hacer retroceder a la pesadilla. Se giró hacia mí con el rostro cubierto de un velo de vacío. Pero después sonrió.

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“¿Sabes aquél chiste acerca de la luna y el presidente ruso?” me preguntó. A su derecha el cónsul ruso ladeó su cabeza para escucharle. Dos periodistas rusos entraron y se sentaron en la última fila, hablando en voz baja. Yo por mi parte tenía unas cuántas preguntas más que necesitaban respuesta.

¿Crees que será posible probar tu inocencia ante los tribunales estadounidenses?

No, pero desde luego voy a darlo todo para poner en jaque a las mentiras del gobierno.

¿Por qué no?

El gobierno americano ha ido montando su historia desde hace 15 años. Han gastado dos años y medio intentando extraditarme desde Tailandia. Ahora que me tienen donde quieren, los jueces americanos me van a dejar ganar poniendo en ridículo el sistema y el gobierno americano. ¡Venga, hombre!

En este momento llegaron los guardias y se llevaron a Bout al exterior del edificio donde le esperaba una docena de comandos armados hasta los dientes que le escoltaron de vuelta a Klong Prem, la infame cárcel del sudeste asiático apodada como Bangkok Hilton.

El tiempo es un verdadero narcótico para el dolor. Puede que éste desaparezca con su transcurso o que la persona aprenda a vivir con él. El dolor no había desaparecido pero yo vi que Víctor Bout sentía que su encierro tendría un final.

 

Informe (PDF) sobre Victor Bout del gobierno americano. En mi libro nuevo, lo
desmiento todo, punto por punto.

Informe Bout Interpol (PDF)

Otro informe sobre Bout y más mentiras. (PDF)

Victor Bout: Crónica final Bout August 11 2009

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